Quiero que mi pareja tenga más ganas

Quiero que mi pareja tenga más ganas

Es común que los hombres mencionen que el deseo sexual de sus parejas mujeres disminuye con el tiempo, dicen que “no es como antes que lo hacíamos más” y siempre hay un punto de referencia del pasado para evaluar la vida sexual del presente.


Entonces, comienzan una búsqueda de soluciones muy diversas para solucionar el “pequeño detalle” de que sus parejas quieran tener relaciones sexuales con mayor frecuencia, o ensayar otras fantasías o que estén siempre dispuestas para ellos.

 

 

Voy a preguntarlo de manera específica por si aún no lo notas: ¿En qué parte identificas lo que ellas desean? En la forma en que lo acabo de mencionar, que es como suelo escucharlo EnConfianza en mi consultorio, prima la satisfacción sexual de los hombres que pocas veces tienen claro qué está pasando sexualmente con sus chicas.


Sin embargo, siempre tienen un reclamo que respalda la situación: “es que se dejó de cuidar como antes”, “es que se ocupa mucho en los niños”, “es que solo hace cosas de la casa y ya no me mira”...


Entre más soluciones maravillosas buscan (les compran juguetes sexuales, lencería, pagan planes de hospedaje romántico fuera de la ciudad, les llevan a masajes eróticos, ven vídeos eróticos en frente de ellas…), mayor es la frustración de ver que nada mejora sustancialmente. Aparecen entonces las agresiones verbales que descalifican, los castigos emocionales, los reproches y reclamos sobre lo que hacen o, del lado opuesto, los “esposos perfectos” que esperan sexo a cambio.

 


Quiero decirles que lo están pensando mal, no es un problema de deseo, es un asunto estructural que debe pensarse así, desde la base. Tengan presente que esas soluciones son para los hombres y no para las mujeres, porque simplemente ellas ¿se las pidieron?


Lo primero que necesitamos saber es ¡qué opina ella sobre su deseo! Es decir, si coincide con su pareja en que ha mermado o todo lo contrario, si no se siente sexualmente atraída o buscada, si no tiene tiempo para disponerse a disfrutar porque se agobia con todo lo que debe hacer; si no le seduce la forma en que se lo están proponiendo, o, si es demasiada presión de su pareja y siente que debe cumplir, lo que la desconecta más aún del tema…


Entonces, paso número 1:


-Pregunta en lugar de suponer

Si no tienes claridad del por qué la vida sexual está como está, hay que sentarse a hablar de sexo. Aclaro: hablar. No dar indicaciones de lo que sí y lo que no, no imponer tus necesidades, no señalar a la otra persona. Si lo haces, vuelve a empezar a leer este artículo.

 

 

Te sugiero estas preguntas para que la conversación avance y no se estanque en un círculo vicioso:


-Siento que no estamos disfrutando como antes… ¿quieres decirme algo sobre el sexo? ¿Qué crees que está pasando? 


-Sé que notas que he buscado algunas alternativas pero siento que no han funcionado, ¿qué te parecieron? ¿tienes alguna para que intentemos? Disculpa si no te sentiste a gusto con ellas, por favor, dímelo en el momento para no incomodarte, juntos buscamos otras opciones.


-No quiero volverme invasivo e insistente con el tema, pero sí quiero que volvamos a disfrutarnos. ¿Recuerdas cuando tu y yo…? Quiero saber qué piensas, si tu deseo también es recuperarlo…


-A mí me gustaría que intentáramos esto… ¿Te gusta? ¿Qué quieres tú?

 


Y, paso número 2:


-Evita girar sobre lo que no está funcionando

Si ya lograron identificar algunos elementos que entorpecen el disfrute sexual en la pareja, ¿para qué dar vueltas y más vueltas para buscar culpables y hacer las cosas más incómodas?


En lugar de esto, propongan cosas pequeñas que puedan ir oxigenando la situación. Esos cambios pueden ser distribuir diferente las cargas para que tengan más tiempo para la pareja, o enviar a los niños a casa de los abuelos de vez en cuando, o regresar más temprano a casa y tener nuevamente citas. 

 


O, pedir específicamente cómo quieren ser buscados entre ustedes: palabras nuevas, fotos y vídeos subidos de tono, acuerdan comprar accesorios sexuales para el otro, o ambos se piden cumplir una fantasía específica… Insisto, escucha con mucha atención qué desea ella, pero hazlo desde la intención genuina de satisfacerla, no para que tengan sexo y ya.


Estos dos pasos son un primer momento para darle un giro a la vida sexual en pareja. En el camino te vas a dar cuenta de que su diosa erótica sigue ahí, en ella, pero hay que cuidarla y estimularla más allá de la promesa de un orgasmo, sino desde el disfrute de todo el proceso.


Te garantizo que si escuchas en detalle sus inconformidades y deseos, van a lograr no solo buen sexo, sino fortalecer paso a paso la relación.

 

Si no funciona, nos vemos EnConfianza en mi consultorio...


Seguimos hablando EnConfianza, hasta pronto.


Juliana.