Mis amigas dicen que disfrutan mucho del sexo, ¡yo también quiero!

Mis amigas dicen que disfrutan mucho del sexo, ¡yo también quiero!

“Mis amigas pasan tan bueno teniendo sexo, Juliana, que yo creo que tengo algo malo porque yo no lo logro”... Es tal vez la expresión más frecuente que escucho en mi consultorio cuando una mujer decide que su referencia sexual serán sus amigas. Detrás de esa frase hay muchas preguntas abiertas, y no sobre sexo, sino sobre sí mismas, la percepción de su cuerpo, su placer y, sobretodo, su capacidad de crear. La opinión de las parejas suele ser muy importante, pero de esa hablamos luego.


Comenzaremos por aclarar, queridas mujeres, que no tiene sentido alguno compararse con sus amigas porque tienen historias sexuales completamente lejanas. Te lo explico.

 

Cuando eras pequeña recibiste determinada información que, tal vez, te sacaba de dudas o te la censuraron a tal punto que lo que conservas de tu infancia son preguntas. Con base en ellas y en lo que vivías sobre tu cuerpo y sobre las relaciones, aprendiste a relacionarte con él. Por ejemplo, aprendiste que no se muestra, que es sucio, o que se disfruta y se exhibe. Quizá, naturalizaste que solo sería posible compartirlo con tu pareja, o ni con ella. En cualquier caso, tu aprendizaje es propio y no se acerca al de tus amigas por cercanas que sean las ideas.

 


Por otro lado, tu experimentación desde la adolescencia hasta tu momento actual varía con el de ellas. Recuerda en detalle cómo fue la primera vez que te tocaste (si lo hiciste), cómo descubriste tu clítoris o si nunca te has atrevido a buscarlo. Trae a tu memoria cómo fue la primera vez que tuviste relaciones sexuales, cuándo fue tu primer orgasmo y si disfrutaste el proceso. En fin, cada una de tus historias no tiene punto de comparación.

 

Entonces, ¿para qué compararse? Ojo a la pregunta, “para qué”.


La naturaleza humana es simple. Cuando notas que tus pares admiran y elogian algo que tu haces o dices, se tiende a exagerar para que la admiración aumente. Tú también has agregado un par de detalles en alguna de tus historias, sexuales o no, y lo sabes. 


Te comparto algunos elementos que te pueden ayudar a crear tu propia expectativa sexual.

 

 

Reconstruye tu historia sexual

Da un vistazo atrás e identifica qué aprendiste sobre el sexo, las relaciones de pareja, el cuerpo y el placer. Seguramente algunas de esas ideas te sean útiles para continuar, pero también muchas de ellas habrán cumplido su ciclo y es momento de dejarlas atrás.


Sé que no es fácil desprenderse de las creencias con las que convivimos, por eso, te recomiendo que por cada una que quieras superar, te nutras de información sólida y que te genere confianza para reponerla.


Por ejemplo, aprendiste que “la vulva tiene un mal olor”. Por supuesto, esto es falso. Para eliminar ese mito puedes rastrear con profesionales en el tema que el olor de la vulva es completamente natural, se llama casselotte y es el perfume natural de la mujer. Incluso, se comporta como uno de los atractivos sexuales más efectivos para sus parejas sexuales. 


Como ves, no hay nada que no se pueda comprobar con información de calidad, y ese será tu compromiso con tu placer: construir tus propias ideas sobre el sexo para que puedas disfrutarlo. Ya estás muy adulta para que sigas creyendo en quienes tenían menos recursos que tú.

 


Construye tu abanico de fantasías eróticas

Pocas cosas son tan determinantes para el placer como las ideas que tienes en mente cuando estás en un momento sexual. Es decir, podrías tener el mejor escenario, el amante soñado, la lencería que más resalta tus atributos, pero si piensas en cosas que no te excitan, te aseguro que no terminará bien.


Por eso, toma papel y lápiz y haz una lista de todas las cosas que te ayudan a ponerte hot. ¡Por favor!, escribe todo lo que se te ocurra sin pensar “eso parece bobo” o “qué pena que eso me guste”, o peor aún, “qué pensarían de esto”.


Tu placer sigue tus condiciones, porque tu mandas y tu decides qué te gusta y qué no.

 


Las fantasías sexuales tienen una influencia importante en la calidad de tus orgasmos, que, si se unen a los estímulos que elijas, pueden llevarte a tus puntos más altos de placer. 


Es fundamental que sepas que tus fantasías no serán eternas, pues en algún momento pueden perder su potencial erótico y van a requerir de ti para que las actualices y mejores. De la misma forma en que no comes un plato de comida de la misma forma siempre o no te ríes del mismo chiste después de un tiempo, tus fantasías no serán efectivas para todos tus orgasmos.


Define tu mapa erótico

Acabamos de hablar de las ideas, ahora nos concentramos en el cuerpo. Cada momento de placer se va a tratar de una muy buena mezcla de ideas y acciones, es decir, de fantasías y estímulos.


Tu cuerpo tiene unas zonas específicas para motivar el placer, les vamos a llamar erógenas. Si bien algunas de ellas podrán ser comunes para todas las mujeres, la mayoría no lo son. El cuello, la espalda, los costados, el pecho y las caderas son algunas de las más comunes, sin embargo, para algunas mujeres es muy sensual ser acariciadas en los costados y la cintura pero, para otras, es una sentencia de cosquillas que las desconecta del placer.

 

 

 

 

Así que, aquí tienes otro motivo para no compararte con tus amigas. Si has pensado en pedirle a tu pareja que te haga lo que escuchaste que les hicieron a ellas, ten presente que tu cuerpo va a responder diferente, y puede funcionar, o puede generar frustración porque “esa gran técnica” para ti no es efectiva.

 

Escucha a tu cuerpo y sigue con tus manos, o con los accesorios que tengas, los caminos por los que vas sintiendo que sientes rico y no te dan ganas de parar. Tu cuerpo es muy sabio y va a hablarte con claridad sobre lo que sí funciona, en especial, sobre lo que no.

  

 

 

Si estás en pareja y deseas involucrarle en este proceso tan delicioso de mapear tu cuerpo, esto puede convertirse en un pretexto perfecto para unas noches on fire de explorar estímulos. Pónganse creativos, cubran sus ojos y háganlo en el cuerpo de ambos. Estoy convencida que van a encontrar muy buenas respuestas.


Cada cita prioricen estímulos nuevos. Una noche pueden utilizar temperaturas y texturas, otra, juguetes y lencería. Otra, podrán priorizar partes del cuerpo y solo acercarse al otro a través de sus labios. En fin, posibilidades tienen muchas y con todas pueden oxigenar su rutina sexual.


La masturbación siempre es la respuesta

Querida Mujer que lee este artículo, tocarse y provocarse placer siempre será la mejor alternativa para hacer fuerte la relación contigo y tu cuerpo. Te va a generar la confianza suficiente para establecer límites y no permitir lo que no te gusta en el sexo. Te da la claridad de que tu cuerpo es una fuente infinita de placer y de que lo que necesitas está en tus manos.


Estén solteras o en una relación, esto no se negocia. 


Así que, si tu deseo es construir tu propio estándar de placer, este camino es el indicado.


Para concluir, el buen sexo no se cuenta, se repite. Por eso, encárgate de tener seguridad sobre lo que te gusta, fantasías propias que te saquen de lo ordinario del diario, y una pareja con quien tener muchas historias secretas que quieren volver a vivir.

 


Este proceso va a comenzar en tu mente, va a pasar por tu cuerpo, y vas a llevarlo a la cama, al carro, a la cocina, el sofá, o donde quieras...

 

Seguimos hablando EnConfianza, hasta pronto.

 

Juliana.